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Navidad en Brihuega. Música y viaje. Pregón navideño de Laura y María Lara Martínez

Reproducimos, íntegro, el pregón de Navidad que las hermanas Lara Martínez, doctoras en Historia, tuvieron a bien ofrecernos el pasado viernes 22 de diciembre

Laura: Amigas y amigos, os anunciamos una Buena Noticia: Dios ha nacido.

María: Con el saludo de la Noche de Belén, hoy, 22 de diciembre, nos adelantamos dos días para inaugurar el ciclo navideño con este Pregón que a Laura y a mí nos colma de satisfacción pronunciar, como historiadoras y escritoras nacidas en Guadalajara. Un pregón meditado al amanecer y al ocaso de cada jornada, en camino de ida y vuelta a Madrid, a la universidad, durante nuestro particular viaje a la Alcarria. Un pregón hilvanado al compás de los personajes cuyas trayectorias intentamos reconstruir en nuestros libros o cuyas apariencias recreamos al calor de la verdad histórica y de la ilusión literaria.

L: En primer lugar, queremos dar las gracias al Ayuntamiento de Brihuega, encabezado por su alcalde, Luis Viejo. Hace unas semanas traíamos desde Madrid al Ejército de Tierra para enseñar a los generales y coroneles los escenarios de la Batalla de Guadalajara, y en estos meses nos encontramos incesantemente María y yo hablando de Brihuega por mi nuevo libro: “Guerra en la Alcarria”. Pero en otros momentos surge disertar sobre Brihuega por la batalla de Villaviciosa, cuando los Borbones llegaron a España, o describir en la radio la Fábrica de Paños, donde hasta la Guerra Civil se tejieron uniformes, entre esas paredes circulares, como si de una plaza de toros se tratara.
Siempre es un honor colaborar con esta localidad que atesora tan rica historia y pasear por sus jardines, aquellos que tal vez despertaron la imaginación de los italianos. Y es que, al ser derrotados en la batalla que en marzo de 1937 se libró en nuestros campos de cereal, hubo camisas negras que dijeron haber llegado a Brihuega por sorpresa, pues su objetivo había sido rodar en África nada más y nada menos que la película “Escipión el Africano”.
Asimismo, María y yo manifestamos nuestro más sincero agradecimiento a todas las instituciones que nos acompañan en esta velada: a la corporación municipal; a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; a los representantes de otros municipios de nuestra geografía aquí presentes, a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, a los vecinos de Brihuega y a quienes se han desplazado desde diferentes lugares...
Gracias a mi madre, a mi marido Eduardo, a los familiares, amigos y lectores que habéis venido a escuchar nuestro pregón… También a los medios que cubren este acto. A nuestra abuela Pilar, que le habría gustado venir pero se encuentra hoy en Cuenca. Y nuestro emotivo recuerdo a nuestro abuelo Ángel, que tanto habría disfrutado en esta velada, pues los recuerdos de nuestras Navidades van de la mano de su heroica juventud y de su entusiasmo por la vida, y en general un gracias con letras mayúsculas a todos los asistentes congregados en estos bancos de esta preciosa iglesia de San Felipe, cuyos muros hemos sondeado imaginariamente para escribir el parte de guerra de la batalla de 1937 que enseñó al mundo que Guadalajara no era Abisinia.

M: Más allá de las aulas del colegio, entre dictados, pizarras y cuentas de las que todos podríamos dar nuestra perspectiva, consultar el diccionario suele contribuir a poner precisión en la lengua. En sus dos primeras acepciones, el de la Real Academia Española afirma que pregón es: “promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan” y “discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad”.
Y si echamos mano a los diccionarios de otros idiomas, lenguas muertas y vivas, necesarias todas ellas para el trabajo humanístico, comprobamos que Navidad viene del latín, de nativitas, nacimiento. En cambio, los angloparlantes utilizan el término Christmas, en alusión a la misa (mass) de Cristo. Y en ciertos idiomas germánicos, como el alemán, la fiesta es llamada Weihnachten, esto es, “noche de bendición”. Por tanto, preludio de paz y alegría.
La Navidad es un momento proclive al encuentro: encuentro de familiares, encuentro de voluntades, encuentro con las esencias… Y, en este torrente de felicidad que con sus luces esparcen estas fechas, queremos traer a Brihuega este Pregón a modo de diálogo entre Clío, la musa de la Historia, y la princesa Elima, con el telón de fondo de la Virgen de la Peña.
También es momento la Navidad para conocerse mejor a uno mismo. Porque sólo conociendo nuestras capacidades y nuestros límites podemos comprender mejor a los demás. En marzo de 1937, en los jardines exóticos de la Fábrica de Paños, posaba el General Walter, un polaco que, en el cenador briocense, parecía abstraerse del fragor de la batalla, a pesar de las condiciones climáticas adversas. Un lugar estupendo aquel vergel para colocar un Belén con vistas privilegiadas a los campos de lavanda.

L: El solsticio es un tiempo que marca mutaciones. En la antigua Roma se celebraba hacia el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti, esto es, el Nacimiento del Sol Invicto, pero mucho antes los griegos hicieron coincidir esta fecha con Apolo, el dios mensajero, sí, ese ser radiante que se queda boquiabierto en “La fragua de Vulcano” pintada por Velázquez y que, para más señas, era mellizo de Artemisa. Todos cuantos querían conocer su porvenir preguntaban a Apolo en el oráculo de Delfos, aunque la mesa de vaticinios más famosa de la Historia, la de Salomón, parece que la encontraron Tarik y Musa en la invasión islámica de Hispania cerca de la actual Wad-al-Hayara al poco del año 711.

M: La climatología también nos da la pista del origen de esta fecha mágica del año. Si nos fijamos en la atmósfera y en el tiempo, los días empiezan a alargar desde el 21 de diciembre hasta la noche de san Juan, en que da comienzo el verano. El nacimiento de El Bautista, del Precursor, del primo de Cristo, entre las hogueras del 24 de junio, hace que las horas de luz disminuyan hasta pasado el Adviento, porque el último de los profetas tenía que menguar para que el Mesías creciera.
Y, si existe un episodio histórico en el que el pregonero se encuentra en primera fila es en el Nacimiento de Jesús. El Mesías llegó con el ímpetu de todo niño, a comerse el mundo. Y la tierra se iluminó de gozo: fueron pregoneros los ángeles, fueron pregoneros los pastores, fueron pregoneros los reyes magos….
Ser pregonero en aquel año cero de nuestra era suponía albergar la esperanza de un mundo mejor: liberar a Judea del omnipresente poder de Roma y plantar cara a la tiranía de los gobernantes nativos.
Ante el resplandor de la estrella, en espera del Emmanuel, del Dios con nosotros, no cabía otra opción que estar contento, de ahí que hoy la Nochebuena siga trayendo a nuestra sociedad tecnológica la sonrisa, la grandeza de corazón y el compromiso social. Así que, a partir de ese estado natural de alegría, es desde el que Laura y yo, como pregoneras de la Navidad, os proponemos un viaje en el tiempo de Judea a Guadalajara, de Palestina a la Alcarria.

L: En el año 776 de la primera olimpiada, en el año 753 de la fundación de Roma, a la ciudad de David llega a lomos de un asno una pareja de Nazaret. La doncella va a dar a luz, ninguna posada les abre las puertas, no les queda más remedio que buscar yantar y alberga cargados de humildad entre las rocas de un oscuro portal.
La noche en la que el Niño nace, sólo los planetas lo cobijan, tenía que ser así, su primera mirada llega en condiciones pobres desde el suelo del pesebre, su última vista, desde la corporeidad a la Tierra, acontecería en la altura de la Cruz. El Mesías vino al mundo sin espadas ni cohorte de soldados, sólo los pobres se enteraron de que el errante Israel era ya la tierra bendita del Esperado.

M: Pasaron tres siglos y, como el lector encuentra en mis novelas El velo de la promesa y Memorias de Helena, una anciana, la emperatriz Helena, la madre de Constantino, soñó con el Galileo. Esta tabernera romana les habría abierto de par en par los quicios de su alojamiento habilitando para María y José la mejor habitación. Sus abuelos, Maronila y Hermocles, habrían preparado manjares para la familia que recibía al retoño. Y con Caerelia, la hermana de Helena, en el papel de maestra, el bebé Jesús habría comenzado a balbucear las primeras letras. Todas las vidas al fin y al cabo resultan paralelas. Flavia Iulia Helena sufrió en sus carnes el repudio, pero el velo de la promesa le devolvió la dignidad zarandeada y la fe la sacó de las catacumbas de la existencia para sembrar en su espíritu el gozo de la esperanza.

L: Gracias a la intervención del Ángel y a la honestidad de José, la Virgen María se libró del mal trago del repudio. Helena fue la primera arqueóloga, a ella se debe la basílica de la Natividad que guarda memoria de los ecos celestiales de la primera Nochebuena.

M: Esa primera noche de nuestra era fue de paz por la pulcra conciencia de sus protagonistas. Entre una luz nívea, mientras todos dormían en la ciudad blanca, primero se acercaron a la cuna de Jesús los zagales. Boquiabiertos se quitaron las caperuzas y lo tocaron adornados por la espontaneidad de los sencillos. Este Dios risueño a los pastores les encantaba. Ofrecieron lana y leche de sus ovejas al recién nacido, cuya cabeza era escoltada por el buey y por el asno. Luego, tras intercambiar unas palabras con José, se despidieron a la usanza judía, disculpándose por las molestias ocasionadas y caminando de espaldas hasta el umbral.
Tiempo después, a lomos de un robusto camello y de dos caballos enjaezados con arreos de metal y cuero, obedientes a la voz de lo Alto, tres heroicos personajes se dirigen a la campiña.

L: El enigma rodea a los Reyes Magos y el primer misterio es el del número porque en la Biblia no se dice ni si eran tres ni sus nombres. En el Antiguo Testamento leemos la alusión a los Reyes de Tarsis, que llevaban, con los de Saba, tributos al Mesías. Se ha especulado en algún momento si Tarsis era Tartessos y, por tanto, los Reyes Magos habrían llegado desde Andalucía. Pero no parece que los Magos fueran ibéricos, sino persas o babilionios. La sabiduría les concedió el título de reyes su oficio era buscar la influencia de los cuerpos celestes en la vida de los hombres.
El Evangelio de san Mateo nos cuenta que trajeron al Niño tres regalos: oro, incienso y mirra, como rey, dios y hombre, y que en el viaje de ida se presentaron ante Herodes, un títere en manos de los romanos que tenía una ambición y maldad desmedidas. Herodes los trató de embaucar, los recibió en su palacio, entre surtidores y pájaros de mil colores, y les pidió que, cuando adoraran al Rey que iban a visitar, volvieran a contárselo. Pero a través de un sueño fueron avisados de que Herodes era perverso. Y como los Magos eran muy listos tomaron pronto nota de la advertencia del Ángel y retornaron a su país de Oriente por otro camino guardando el secreto. De esta forma, hasta el siglo VI no tenemos referencias a sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, y se hallan en el evangelio armenio.

M: Pero, ¿cuántos años tenía Jesús cuando lo visitaron los Magos? En los Belenes que ponemos en nuestros hogares es un recién nacido, también en los cuadros del Renacimiento y del Barroco, de El Bosco, Durero, Murillo y Rubens. Pero debía de tener alrededor de los 2 años, o sea que ya daba sus primeros pasos y corría por la casa. Esto lo sabemos por revelaciones místicas que tuvieron mujeres desde el siglo XVII al XX.

L: Y, ¿por qué en España y en el mundo latino vinculado a nuestra Historia se vive más esta fiesta? Porque España es una de las monarquías más antiguas de Europa, por el peso que siempre ha tenido el catolicismo, y también porque los Reyes Magos se convirtieron en familiares desde la literatura, por ejemplo, son los protagonistas de la primera obra de teatro en castellano, el Auto de los Reyes Magos, que se sigue representando en los colegios e institutos.
Del mismo modo, mientras preparaba la toma de Granada en la que presentó armas el Doncel Martín Vázquez de Arce, lector eterno en la catedral de Sigüenza, Isabel la Católica disfrutó escuchando villancicos compuestos por su poeta, Ambrosio Montesino, apodado el villanciquero. No en vano a este prelado de Huete, al villanciquero de Isabel, en la corte de los Reyes Católicos lo había introducido hacia 1492 el Cardenal Cisneros, quien lo elevó a título honorífico a obispo de Sarda (en Albania). Los dos, Cisneros y Montesinos, habrían hallado recogimiento en estos muros de su fraternidad franciscana y concepcionista. Aunque cada uno por su camino, los dos, el cardenal y el juglar, recalaron por Tendilla y Cifuentes como marco de meditaciones.

M: Más adelante, en el tiempo de Cervantes, misionó en Etiopía otro paisano, el alcarreño Pedro Páez Jaramillo, hombre que podría hablarnos mucho de superación del sufrimiento puesto que anduvo con grilletes el desierto del Yemen como cautivo de los turcos. En la tierra de los unicornios, donde Salomón había mantenido el idilio con la reina de Saba, Páez Jaramillo aconsejó a los magnates africanos sobre construcción de castillos, medió entre ellos en las reyertas, fue el primer europeo que tomó café y lo dijo, vio las fuentes del Nilo Azul consumando el sueño de Julio César y dio una advertencia a los monarcas del Viejo Continente que quisieran tener larga permanencia en el trono: que sus descendientes se casaran con una de las nietas de los Reyes Magos, afincadas en Etiopía.
En el mosaico de la historia los caminos se siguieron cruzando y, de este modo, en la Guerra Civil, durante la batalla de Guadalajara, que en 2017 se ha hecho octogenaria, tras la victoria republicana por las arenas de Brihuega y Trijueque, los italianos descubrieron que “Guadalajara no era Abisinia”, sin saber que en aquel escenario bélico Páez Jaramillo, como reportero de guerra, había escrito su crónica antes que Hemingway.

L: Aparte del desempeño en las armas en episodios como la batalla de Villaviciosa, en ese tránsito de Austrias a Borbones, hay que mencionar a los músicos briocenses Diego y Sebastián Durón. El primero, Diego Durón, fue maestro de Sebastián, quien alcanzaría gran fama. Sebastián ejerció como organista en distintas catedrales (El Burgo de Osma, Palencia, Sevilla, Cuenca…) y, en 1691, fue nombrado organista de la Real Capilla de Carlos II “El Hechizado”. La música siempre transmite magia aunque a Sebastián le tocaría soportar el ostracismo en 1706 por haberse mostrado a favor del archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión. A partir de la victoria de Felipe V, Sebastián Durón tuvo que hacer las maletas y marcharse al exilio en Francia. Desde 1715 ejerció en Bayona como capellán de la viuda de Carlos II, Mariana de Neoburgo, que había retornando a sus orígenes por no haber podido dar un hijo al Habsburgo, tal vez en cumplimiento de aquella ingrata copla hacia la mujer que corría por las callejas de Madrid:
“Parid, bella flor de lis, que en aflicción tan extraña, si París, parís a España, si no parís, a París”.

M: Al año siguiente el compositor barroco murió en Cambo-les-Bains, víctima de la tuberculosis. Sin embargo, entre villancicos, letanías y otras piezas de incalculable valor, el de Brihuega legó a la posteridad zarzuelas en dos actos que, a su modo (aunque su argumento sea otro), leídas en clave de Navidad por encontrarnos inmersos en este Pregón, resultan una metáfora del Portal de Belén y de las emociones que rodearon el momento clave de la Humanidad, anunciado por los profetas. Vayamos uno a uno con los títulos.

L: - Salir el amor del mundo es el libreto que ideó Durón en 1696. Salir el amor del mundo es lo que hace el Niño Jesús cada año, naciendo en la Nochebuena para hacernos sentir mejores y más cercanos a los demás.
- Selva encantada de amor (1697) parece describir el paraje de los pastores que recibieron en la fría noche el anuncio del Ángel.
- Hasta lo insensible adora (1704) evoca el clima de alegría que inundó la Tierra ante la llegada del Emmanuel, del Dios con Nosotros.
- Apolo y Dafne (1705-1706), con el cántico a la ninfa que se convirtió en laurel, trae el recuerdo de la sabiduría plasmada en los Reyes Magos.
- Y, por último, Veneno es de amor la envidia (1705-1706), puede reflejar la maldad de Herodes, auténtica lacra la de la envidia que, lamentablemente, no ha sido erradicada aún en el siglo XXI.
Los ecos de Durón cruzaron el charco. No hay mejor embajador de una persona que sus mismas obras. Y, además de en los archivos catedralicios de Las Palmas y Jaca, sus partituras se conservan en la catedral de la antigua ciudad de La Plata, hoy Sucre, en Bolivia.
Y, de los neumas del pentagrama a las personas. Justo doscientos años antes de Durón, empezaron a embarcarse hacia las Indias nuestros remotos paisanos. Se contabiliza que, en el siglo XVI, fueron más de 900 los alcarreños que buscaron en la Casa de Contratación, de Sevilla, el pasaje a las Indias, el “Pasaporte de bruja”, como recrea María en uno de sus libros.
De Brihuega fueron 241 personas a América en el siglo del Renacimiento: 173 hombres y 68 mujeres. Muchos de ellos se desplazaron en familia, y algunos con motivo de ser postulados para un cargo. Por ejemplo, Juan de Anguciana, factor y veedor de la provincia de Nuevo Toledo, que fue enrolado en la carrera atlántica en 1562. Más adelante, en 1619, murió el Puebla de los Ángeles, en México, Juan García Barranco, regidor perpetuo, y en 1700 fue obispo de Honduras Juan Pérez Carpintero.

M: Así que no se queda en un tópico la idea de que hay que vivir cada Navidad como si fuera la última. Tempus fugit... Porque, aunque no nos demos cuenta por la vorágine de lo cotidiano, con sus afanes y venturas, cada día constituye un auténtico regalo y creemos que todos estaremos de acuerdo en que otro de los valores que enfatiza la contemplación del Pesebre es que sólo se valora en la existencia aquello que cuesta esfuerzo. Los pastores y los magos tuvieron en común el ser peregrinos. Ya lo dijo san Agustín: “una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio”. Un camino, el de la vida, en el que nosotros por ventura nos encontramos.
Constituyen estos días un paréntesis en el que estamos llamados a ser generosos, a felicitarnos unos a otros por estar en Navidad y a recibir con júbilo el Año Nuevo, y sería urgente que por primera vez ese espíritu no se quedara pendiente del Árbol, como una figura que se guarda para el diciembre próximo, sino que se extendiera durante todos los meses siguientes hasta el infinito. Cambiando el contexto de la recomendación de Albert Camus: “No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”.

L: Escuchad que ya nuestras fuentes se muestran cantarinas, se ensanchan los atrios porque se aproxima la noche más especial del año. Inspira este sosiego a recitar un poema de María cargado de nostalgia por las navidades pasadas con nuestros seres queridos, manteniendo siempre viva la ilusión del reencuentro:

Suenan viejas canciones
que traen amores añejos
de las costuras del tiempo.

Las piñas alegran los sauces,
acebos escoltan los mirtos
y el humo esparce los ecos
por chimeneas de silbos.

Pueblo de la Navidad,
pámpano áulico de lirios
que guardas en los villares
musgos, monedas y vino.

Desde el cristal de la urbe
vuela mi mente contigo,
que el abuelo ya me espera
con la lumbre y el abrigo,
dando destello a las cuevas
al compás del Benedictus.

En la aureola de riscos
trotan caballos y sirios
con mayorales de arena,
venas de pulso aguerrido.

Y en el portal de Belén
sueña un pastor con el sino:
tres jinetes sin montura,
cruces de arcones fenicios.

¡Abre, hermana, la posada,
que a tus puertas Dios es visto!

M: Reíd en esta velada, adultos y niños, que va a nacer el Mesías. Alegraos y vestid el corazón de fiesta, exultan los coros porque ya viene, en tres veladas ya llega: el Señor está con nosotros.
Escuchad el sonido de arena de la flauta, como cuando entra la ronda y algo de la genética de otros siglos encuentra aprisa el pentagrama perdido en ese Departamento de Recursos Humanos que Laura denomina Departamento de Recuerdos Humanos. En etapas en que no existía ni grabación ni podcast alguno, una canción se quedó pendiente de la escalera de caracol del oído.
Pasaron los años y, por carambola de la Navidad, en 2017 la zambomba, o el arpa, le hace vibrar de nuevo al gen musical. Mas baila ahora en el laberinto de otro oído, en el de un descendiente de aquel protagonista que oyó la tonada yendo de viaje en un tren de vapor y con caballerías. Y, así, inconscientemente, el gen musical derrama unas cuantas lágrimas de alegría al sentirse estirpe y verse criatura.
Porque a todos nos aproximan y unen esas emociones grabadas de una generación a otra en acero inolvidable...

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