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Brihuega

Brihuega y música

La Banda de Música de Brihuega

Brihuega cuenta con una más que centenaria Banda de música y desde 2008 con una academia de música.

Banda de Música del maestro Marlasca (Anónimo, h.1915, propiedad de la Banda de Música Briocense)

Banda de Música del maestro Marlasca (Anónimo, h.1915, propiedad de la Banda de Música Briocense)

El inicio de la andadura de la Banda de Música de Brihuega se ha venido fijando tradicionalmente en el año 1893.

Es posible, sin embargo, atestiguar la existencia de una pequeña agrupación al menos en 1868. En ese año, de acuerdo con el libro “La Virgen de la Peña y sus tres fechas”, una banda de música local participó en unas rogativas que se desarrollaron durante el mes de abril en la villa. El domingo 26, la música de viento de la Sociedad Filarmónica de Jóvenes de Brihuega, constituida tan solo hacía un mes y compuesta por los ocho muchachos que trajeron sus instrumentos, tocaba la marcha real desde una tribuna levantada en la iglesia de San Felipe. Al día siguiente, 27 de abril, vuelven a interpretar la marcha real a la salida de la Virgen del mismo templo. Y el día 28, cuando la imagen de Nuestra Señora abandona la iglesia de San Juan, tocan un pasodoble compuesto expresamente para el acto.

El primer director de la Banda de Música fue Pedro Marlasca Riaza, que se mantuvo en el puesto hasta el año 1922. En esta fecha continúa su estela Jesús Cabezudo, si bien hasta 1929 el cargo fue compartido por ambos.

Banda municipal del maestro Cabezudo (Anónimo, año 1925, Propiedad de la Banda de Música Briocense)

Banda municipal del maestro Cabezudo (Anónimo, año 1925, Propiedad de la Banda de Música Briocense)

Nacido en 1891, desde muy pequeño Jesús Cabezudo participó en la Sociedad Filarmónica tocando el bombardino, y también ejerciendo el oficio de organista en la iglesia de Santa María de la Peña. Además de músico y director, Jesús Cabezudo fue un compositor muy prolífico, con muchas obras que se siguen tocando a día de hoy, como Purificación o Los educandos.

Durante el período de la Guerra Civil Jesús Cabezudo viaja a Soria, donde llega a ser director de la Banda de Música de Soria. Cuando regresa a Brihuega se encuentra la pérdida de instrumentos y partituras, por lo que la situación obliga a empezar de cero.

Banda de Música Briocense (Colección B. Vilar, principios de los años 90)

Banda de Música Briocense (Colección B. Vilar, principios de los años 90)

En 1945 aparece por primera vez la denominación de Banda de Música Municipal, abandonando los nombres anteriores. La Banda se recompone y toca de nuevo en muchos de los pueblos de la provincia.

Ya en la década de los 50, se ponen de moda las orquestinas, surgiendo varias de ellas de entre los componentes de la Banda. Este aspecto, junto con la migración de la década supone una grave crisis en los años 1955-1956, disminuyendo el número de músicos de la agrupación.

A partir de este momento, la Banda de Música ofrece conciertos todos los domingos a partir del día del Corpus y hasta el último fin de semana de septiembre.

En 1972, Brihuega homenajea a Jesús Cabezudo en la fecha de su 50 aniversario.

Posteriormente, en 1976, abandona la dirección. Tras dos años de transición e incertidumbre, en 1978 toma la batuta José Luis Conde, trombonista de la agrupación y miembro en activo del grupo. Desde este momento, José Luis Conde reorganiza y moderniza el grupo con objeto de adaptarse a los nuevos tiempos. En el año 2003 recibe un efusivo homenaje tras 25 años de andadura.

Banda de Música Briocense (Juan C. Gómez Gómez, año 2013)

Banda de Música Briocense (Juan C. Gómez Gómez, año 2013)

En 2005, y por motivos de salud, José Luis Conde abandona la Banda. En ese momento se forma la Asociación de Música de Brihuega, siendo presidente de ésta Juan Carlos Viejo y ejerciendo como director en funciones César Sierra.

La asociación escoge una nueva dirección y esta recae en Raquel Sánchez-Pardo, comenzando a dirigir en el año 2006. A partir de este momento se trabaja en crear una Escuela de Música y se institucionaliza la Banda de Estudiantes, además de organizar importantes proyectos musicales como el I Concurso de Pasodobles “Villa de Brihuega” o los Cursos de Verano de instrumentos de viento y percusión celebrados en 2012 y 2013.

La andadura de la actual Banda de Música de Brihuega se completa con grandes eventos como el concierto que tuvo lugar en 2010, con motivo del III Centenario de la Batalla de Brihuega-Villaviciosa y donde se interpretó una obra compuesta al efecto, además del hermanamiento con otras bandas, entre la que destaca la Filarmónica de Santa Bárbara de Muggia (Italia).

Portada del libro “Crónica de una Banda”, de Laura Sánchez

Portada del libro “Crónica de una Banda”, de Laura Sánchez

En el verano de 2011 se publicó un libro sobre la Banda de Música de Brihuega. La Banda de Brihuega. Una historia de 142 años cuya autora es Laura Sánchez Domènech y que refleja la historia de la banda, 142 años de vivencias llenas de música. Este libro se puede adquirir en la Oficina de Turismo de Brihuega.

Compositores y músicos

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Músico, compositor y clarinetista briocense nacido en 1940.

Fundó el Laboratorio de Interpretación Musical (LIM), agrupación que durante los años setenta desarrolló las posibilidades interpretativas del clarinete. De sus muchas composiciones destacan Tres piezas sobre ritmos desvirtuados (1966), para quinteto de viento; Klim (1978), para conjunto de clarinetes; Antilogía (1980), obra sinfónica de acertada experimentación sonora, y Cantar de Federico (1986), para soprano y flauta. En 1982 escribió la obra musicológica Juegos gráficos y musicales, en la que expone los aspectos estéticos de la labor de composición musical.

Más información en su página web.

Polifonista y Policoralista (Brihuega, 1658)

Briocense bautizado en la parroquia de San Juan. Al quedar huérfanos, él y su hermano Sebastián se trasladan a Sevilla, donde fueron alumnos de Alonso Xuarez, maestro de capilla de la catedral de Cuenca.

A los 18 años se hace cargo de la Capilla de la Catedral de Las Palmas, donde en 1685 se ordena sacerdote, siendo conocido en las historias de la música hispana como fray Melchor de Montemayor.

Trabajó silenciosamente en Las Palmas durante cincuenta y cinco años, hasta que murió en 1731.

Se trata sin duda de un polifonista y policoralista de primera fila, entre cuya numerosa producción (cerca de medio millar de obras) existen incluso composiciones de inspiración canaria, en las que los textos encierran un marcadísimo interés folklórico. Tal, por ejemplo, el villancico representado y cantado entre ángeles y pastores en 1691, así como los llamados Cuatro tratantes de la plaza, El alcalde de Tejeda, Los muchachos de Canarias. Autor prolífico dentro de la polifonía barroca sobresalen sus villancicos, compuestos cada año para los músicos de su capilla.

El artículo Sebastían y Diego Durón: músicos de Brihuega escrito por Jesús Villa Rojo aparecido en el número cinco de la publicación Gentes de Brihuega nos ayuda a descubrir más sobre este ilustre briocense.

Organista y compositor. Músico. Autor de obras polifónicas, cantatas, óperas.

Brihuega. 1660 Cambo-les-Bains. 1716

Músico briocense adelantado a su época. Algunas de sus creaciones cuyas partituras están repartidas por medio mundo, parten la ópera y la zarzuela. Él, junto a otros coetáneos, creó e impulsó lo que se conoce tomo teatro lírico, que acabaría per feccionándose en los libretos de ópera. No se puede decir qué Sebastián Durón fuera el inventor de la ópera, como aseguran algunos investigadores entusiastas, pero sí que su música se adelantó a su época y sembró las bases de lo que luego sería el bell canto.

El artículo Sebastían y Diego Durón: músicos de Brihuega escrito por Jesús Villa Rojo aparecido en el número cinco de la publicación Gentes de Brihuega nos ayuda a descubrir más sobre este ilustre briocense.

large_artist6Ramón Medina Ortega nació el 7 de junio de 1891 en Brihuega. Por destino profesional de su padre, a los 10 años de edad se trasladó con su familia a Córdoba, ciudad que haría suya.

Ramón Medina no fue músico profesional, sin embargo su importancia y presencia como cantor de esta ciudad, ha merecido su reconocimiento como músico y como cordobés de adopción. Sus canciones son, de cuantas se han dedicado a esta tierra, las más populares, conocidas, interpretadas y apreciadas por los cordobeses.

El primer contacto con la música le viene a Ramón Medina a través de su madre, que tocaba el piano. Con 11 años ingresó en el coro infantil de la Mezquita Catedral de Córdoba, que entonces dirigía Juan Antonio Gómez Navarro, inspirado compositor autor de un famoso “Miserere”. Las enseñanzas de Gómez Navarro fueron posteriormente extendidas en la Escuela Provincial de Música y en el Centro Filarmónico “Eduardo Lucena”, aunque nunca las puso en práctica de forma profesional ya que jamás se ganó la vida con la música, y trabajó sucesivamente en diversos oficios y variados trabajos, desde la regencia de una droguería en San Agustín a labores periodísticas en el Diario de Córdoba, para terminar dedicándose a las representaciones de productos farmacéuticos y de perfumería.

large_artist7Hacia 1949 comienzan a ser conocidas sus canciones, todas inspiradas en Córdoba, sus rincones, sus costumbres y tradiciones. Hacía sus composiciones y las ensayaba con sus amigos acudiendo asiduamente a la Peña El Limón -ubicada en la Taberna El Pancho- a la que estaba muy ligado y de la que formó parte como socio. Sus canciones continuaban las tradiciones musicales de los maestros Eduardo Lucena Vallejo, Cipriano Martínez Rücker, José Molina León, Pérez Cantero y otros. Él mismo definía la finalidad de sus composiciones como “exaltación de todo lo que formaba parte del espíritu de Córdoba”.

El patio de esta peña fue el primer escenario de las canciones que posteriormente se han divulgado como prototipo más profundo y popular del tipismo musical de Córdoba.

Entre las numerosas distinciones y reconocimientos que recibió, destacan la Medalla al Mérito de la Ciudad, la encomienda de Alfonso X el Sabio en 1955, además de numerosos homenajes populares. En 1993, casi treinta años después de su muerte, acaecida el 1 de noviembre de 1964, el Ayuntamiento de la ciudad de Córdoba en pleno, reconociendo su importancia como músico y trovador de la ciudad, le otorgó el título de Hijo Adoptivo y perpetuó su memoria con un busto instalado en la popular plaza de San Agustín. Tiene, además, dedicada una calle bajo el nombre de “Compositor Ramón Medina”, en los aledaños del típico barrio del “Jardín del Alpargate” (Padres de Gracia).

 

COMPOSICIONES:

La totalidad de sus composiciones, son canciones dedicadas a motivos cordobeses, cargadas de tipismo y con un intenso sabor popular y localista. Generalmente muy inspiradas y con clara exaltación de las tradiciones cordobesas en sus letras.

Gracia, vena melódica, lirismo, buen acoplamiento de letra y música, ausencia de retórica, son las características más sobresalientes de su música siempre envolvente. Son canciones que ofrecen un amplio abanico temático: Barrios y lugares típicos, tradiciones, romerías, la mujer cordobesa, el fervor religioso… en rico mosaico conformado con géneros universales como el pasodoble, el pasacalle, la marcha o la serenata, a los que impregna con ciertos aires muy cordobeses, aunque algunas de sus composiciones también tienen referencias aflamencadas como la seguidilla, las bulerías, las peteneras o el zorongo.

Canciones de carácter religioso.

  • Al Cristo de Scala Coeli.
  • La Hermandad Chiquita.
  • Ofrenda a Nuestra Señora de Linares.
  • Himno de San Álvaro.

Canciones de exaltación a la mujer cordobesa.

  • A la mujer cordobesa.
  • Nenas de San Agustín.
  • Flores en el pelo.

Dedicadas a romerías o actos romeros.

  • Camino del Santuario.
  • Cordobesita.
  • Romería de Pedroches.
  • Romería de Linares.
  • Santuario Cordobés.

Dedicadas a aspectos navideños.

  • La Cuesta del Reventón.
  • Echa vino manijero.
  • Ni ventana ni balcón.

Canciones de aspectos típicos cordobeses.

  • Ya van a la cruz de mayo.
  • Romancillo del almendro.
  • Piconero cordobés.
  • Ferialas.

Canciones dedicadas a rincones cordobeses.

  • Las Campanas de la Mezquita.
  • Arroyito de Linares.
  • Callejita de las Flores.
  • Arroyo de Corcomé.
  • Noches de mi Ribera.
  • Canción del Puente Viejo.
  • Serenata a la Mezquita.

Esta última composición – al margen de la oficialidad del Himno a Córdoba del maestro Dámaso Torres, forma junto a Noches de Córdoba de Cipriano Martínez Rücker, Fantasía cordobesa de José Timoteo y Soy cordobés de Rafael Castro, una tetralogía que representa lo más granado de la lírica cordobesa, y que son considerados como los himnos populares de la ciudad.

 

Referencias bibliográfica.

Córdoba en Mayo 1984; Ramón Medina y sus canciones cordobesas; autor Luís Palacios Bañuelo.